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OG-06

En medio del miedo, no supe que hacer más que obedecer las palabras de Baku y salí corriendo de allí. Recuerdo haber volteado a mirar a Baku con lágrimas en mis ojos, mientras ella volteaba y desenvainaba su espada, hasta que la multitud de árboles y la espesa niebla me hizo perderle de vista.

Sana: Será mucho más rápido si nos evitamos éste tipo de estupideces, tengo cosas que hacer.

Baku: Siento una gran cantidad de magia avanzada emanando de tu cuerpo; en realidad, no sé si podré combatir contra ella, pero... *Suspira* Pero no me quedaré de brazos cruzados a esperar ser borrada de la existencia. ¡Prepárate!

Y, bueno... 12 años han pasado desde ese día, 12 años desde que no sé nada de Baku y vago por éste bosque en busca de la puerta de la que tanto ella habló; es ridículo, ¿cómo es posible que algo como una puerta sea la salida de éste lugar? Es decir... ¿Así de simple? No lo creo... pero, a pesar de todo, hay algo que me hace continuar mi camino; creo que es mi sentimiento de culpa... culpa por no ser lo suficientemente fuerte y salvar a Baku de su desafortunado destino, porque sé que ella hubiera querido que yo hubiera encontrado la puerta y logrado salir de aquí, sólo para que su muerte no haya sido en vano...

Kirou: Bien, esa fue la historia, ¿feliz?

Lilith: ZzZzZ...

Kirou llevaba a Lilith en su espalda, mientras caminaba por un camino cubierto de hojas y tierra, rodeado de árboles... Nada ha cambiado desde esos 12 años, parece como si diera vueltas en círculos, cada día, el mismo panorama, los mismos árboles, los mismos arbustos, el mismo camino...

Kirou: No te preocupes, Baku, pronto llegaremos. Dijo Kirou, mientras miraba el cielo.

8 años después...

Han pasado 8 años donde, mientras para Kirou y Lilith no había ocurrido nada importante, sí que mucho había ocurrido en el Infierno.

Sinidius se encontraba en su despacho, hablando con Tam y sus dos generales al mando de la toma de Cera, una ciudad celestial.

General 1: ...Ha habido un índice del 15% en... *continúa hablando de los resultados de la batalla*

Sinidius: (Aburridooo...)

Mientras Tam y el otro general ponían atención y Sinidius se concentraba en no dormirse, la puerta del despacho de Sinidius se abrió, dejando ver una silueta familiar, que hizo aparecer una sonrisa en Tam y Sinidius y un rostro de respeto y nervios en ambos generales.

Tam: ¡Rose, qué bueno verte por aquí! ¿Cómo te ha ido en el frente del ejército?

Rose: Es una decepción, al parecer no hay Ángeles con buen manejo de la magia hoy en día.

General 2: (L-l-la maga experta Rose... dicen que venció a dos grupos de Ángeles de 20 soldados cada uno sin usar un cuarto de su magia total...)

Sinidius: Y bien... ¿qué te trae por aquí? Creí que debías estar en la frontera, vigilando que no se acerquen Ángeles.

Rose: Puse una barrera anti-ángel de nivel XIV, les tomará semanas romperla, con suerte.

General 1: (¡¿¡¿¡¿N-nivel XIV?!?!?! ¡Esa barrera consume 1245 millones de kips... debería estar muerta con un gasto tan grande de magia, sin embargo, se la ve como si nada!)

Sinidius: Genial, ¿y bien?

Rose: *Crea una llama morada de centro negro en su mano donde se genera un pergamino amarrado con una cuerda de oro* Mergor quiere verte.

Tam: ¡¿Q-qué?!

Sinidius: ¿Q-que quiere verme...?

Rose: *Deja el pergamino en el escritorio y se dirige a la puerta* Me voy, necesito nuevos talismanes para atacar el centro de Euphiria.

Sinidius: (A-así que ese desgraciado de Mergor quiere hablar conmigo... Jejeje, esta es mi oportunidad para adueñarme del Cielo...)

En los ojos de Sinidius se vio un gran deseo al prever un futuro en donde él hiciera las veces de Rey Demonio y de Dios, mientras que el ambiente se ponía de un tono blanco pálido, mostrando los rastros de dos pares de píes en la nieve, mientras el viento arremetía violentamente contra las ramas de árboles altísimos.

Kirou: Vamos... Ya casi... llegamos...

Lilith: ¡...Sí!

Ambos personajes se encontraban caminando con dificultad en la nieve, luchando contra la fuerte ventisca y poca visibilidad que tenía, sólo algo los mantenía juntos, sus dos manos juntas y el cálido cariño que el uno sentía por el otro.

De repente, un fondo amarillo se vio frente a ellos que irradiaba luz y calidez.

Kirou: ¡Llegamos!

Ambos corrieron hacia lo que parecía ser una cabaña de madera de la cual salían cánticos de almas felices, aventureras, borrachas y algún que otro juglar de por allí.

Kirou empujó la puerta con ayuda de Lilith y lograron entrar a lo que en realidad era un bar lleno de borrachos bebiendo en la barra, despechados durmiendo en las mesas y un desdichado que coqueteaba inútilmente con la moza del bar. Sin lugar a dudas, era el lugar indicado para los fiesteros peregrinos, cansados de huir de sus pasados y maldiciones.

Un letrero fuera de la cabaña era golpeado fuertemente por la tormenta, allí se leía: "La posada de los muertos".